sábado, 15 de agosto de 2015

Escapada a Tassie (Tasmania en Australiano)





No, no los hemos visto en vivo...quizás a la próxima!
Hace más o menos 20 días Jordi llegó del trabajo con una sonrisa enorme en la cara. "Ya tengo el horario de los próximos turnos"- me dice. "¿Y?" pregunto yo. "Tengo tres días de fiesta seguidos!". Y empezamos a dar volteretas en el aire y bailar como descosidos. "¿Dónde vamos? ¿Qué hacemos? ¿Uluru?¿NZ? ¿Tasmania?". Empezamos a buscar: el Uluru se descartó rápido- muy caro en esos días; NZ-no, muy poco tiempo... e igual no volvemos; ¿Tasmania? vuelos asequibles, temporada baja, comida rica... venga! pues para Tasmania que nos vamos. Así que pedí los días en el trabajo, y preparamos una escapada de jueves a sábado. Ha sido corto, improvisado, pero muy bonito. Tasmania es muy diferente a lo que hemos visto de Australia hasta el momento. Para que os hagáis una idea, se parece mucho a  Euskadi, pero más, mucho más limpio y salvaje. Y con otra fauna.



domingo, 9 de agosto de 2015

Adam Goodes...y otras cosas

 
Adam Goodes
Adam Goodes es un jugador  aborigen de los  Sydney Swans (cisnes), un equipo de football según normas australianas (esta es la explicación breve: es como el rugby pero el campo es ovalado y con 4 palos en vez de dos)  . Y ha sido el protagonista de las últimas dos semanas en las tertulias y las conversaciones, incluidas las nuestras, cerveceando los viernes. Adam es uno de esos deportistas buenos buenos. Como un Messi. O un Pelé. O cualquier grande. De esos que dan rabia (si no eres de su equipo). Además, es una persona implicada socialmente. Muy activa. Un líder de la comunidad aborigen sin pelos en la lengua. Y encima, en el 2014, fue elegido australiano del año. Lamentablemente ha sido noticia por actitudes racistas de unos pocos (bueno, no tan pocos). Y es que, desde hace un tiempo, cada vez que le pasaban la pelota, los del equipo contrario le silbaban (sólo a él, si el pasaba la pelota a otra persona, a este no le silababan). Y en un partido se cabreó. Y después de marcar un gol, pues hizo una "danza de la guerra" (eh, que es la Haka maroí? que son otras celebraciones de goles?) y desde ese momento aun le abucheaban más (sólo a él). Así que hace dos semanas se plantó y dijo: " esto es racismo-me silban por ser aborigen. Dejo de jugar". Y desde ese momento, se lío parda.  Por suerte, la mayoría de la gente ha apoyado a Adam. De hecho, la semana pasada (sábado 1 de agosto)  en el minuto 7 del tercer tiempo (el lleva el numero 37) la gente se puso de pie y le ovacionó (a pesar de no jugar). Y un montón de jugadores (incluso de diferentes equipos, aborígenes o no aborigen) llevaron la bandera aborigen como brazalete e hicieron "danzas de la guerra".  Ha sido interesante escuchar y leer las diferentes opiniones. Pero algo huele a podrido cuando no se tolera que un jugador aborigen sea tan bueno.... es, otra vez, la historia negra de Australia.


miércoles, 15 de julio de 2015

dumplings con cervezas y ensaimada

Aquí la ensaimada, con choclate, claro.
¿Habéis llorado alguna vez comiendo algo que hacia tiempo que no comíais? Vale, estoy exagerando. Pero casi fue lo que nos pasó por partida doble hace unos días. Momento 1: Paula nos trajo ensaimada de Mallorca, de estrangis, arriesgando su vida (vale, estoy exagerando otra vez) , pasándola por la aduana y sorteando toda clase de preguntas de los 'aduaneros'. Y madre mía. Que rica estaba. Y eso que yo no soy mucho de ensaimada, pero casi lloré de la emoción. Momento 2: después de no se cuantos años volvimos a comer chausson aux pommes, que encontramos en una feria de productos franceses cerca de la Custom House. Y volvimos a, casi,  llorar de gusto. Que cosa la conexión de la comida y la memoria. Es sentir otra vez el olor, el azucar, el sabor de las manzanitas, el crujir del hojaldre  y, en microsegundos, explotan miles de recuerdos en la cabeza: Marta, Barcelona, París... los buenos y los malos tiempos. Y de repente tienes ganas de poder teletrasportarte para tomar unas cañas con los amigos de toda la vida;  y de ir a comer el domingo con la familia  Por suerte, nuevos sabores con nuevos amigos hacen que la morriña sea mas llevadera.


domingo, 28 de junio de 2015

Dos años ya

Dos años ya! Celebrándolo desde el observatorio
 Pues eso. El miércoles pasado, día 24 de Junio, fue el segundo aniversario de nuestra llegada a Oz. ¡Cómo pasa el tiempo! Y cuántas cosas han llenado este segundo año: tres meses non-stop de visitas de familia y amigos, calculo que más de 200 cervezas compartidas los viernes con los kiwis y las pommies (con cariño)-y unas 100 con mi alemana preferida, que llegó un poquito más tarde (fix it Betty!), mucho (demasiado) trabajo, pero también muchas risas con Cailin en el despacho y la sensación de ser, casi, unos sydnesiders más.

Una echa la vista atrás y hace balance. ¿Fue una buena decisión venirnos o no? El tiempo lo dirá, pero creemos que sí. Desde pequeñita quería venir a Australia. Estaba obsesionada con la serie esa del Valle Secreto ( "I know a valley, I know a valley, my secret valley the world has to see, once place for children  welcome from around the world, Please come and share secret valley with me "¿os acordáis? (si no, clickar aquí), y no sólo he venido, si no que he vivido aquí! Deseo concedido. Y ya hemos cumplido el objetivo que era pasarnos aquí dos años. Lo que venga a partir de ahora es tiempo de descuento. A ver qué pasa.


sábado, 13 de junio de 2015

Contentos

Tortugas gigantes en el puente Argyle (Vivid)




Domingo por la mañana. Jordi acaba de llegar de trabajar.  Pobre, este fin de semana le ha tocado turno de madrugada. Yo he estado leyendo el Sydney Herald Morning porque eran los deberes que Axel, el profe de inglés, nos puso para esta semana: leer el periódico para aprender vocabulario y expresiones ágiles. El estofado dominguero de judías blancas está en la olla haciéndose poquito a poco. Y estamos contentos. ¿ Por qué? Bueno, pues porque las cosas poco a poco vuelven a recuperar la normalidad, tanto a nivel de familia como a nivel de trabajo. Y, además, porque ayer celebramos el cumpleaños de Betty con los sospechosos habituales. Y fue épico.