Esta semana ha vuelto a ser tranquila. Mucho trabajo, poco turisteo, pero grandes momentos
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| Las vistas! |
cotidianos. Sorprendentemente el ritmo de la semana fue más lento del esperado. Y ha sido agradable ver como las horas volvían a su cadencia normal. Seguramente influyó que Jordi casi no ha tenido que ir a la Biennale, y que mis clases se anularon y no he tenido que ir para arriba y para abajo. También hace más frío, y ya empezamos a taparnos por las noches, y empezar a llevar rebequitas. Me gusta el otoño y sus colores. Quiero comer castañas. Es Mayo y quiero comer castañas. Que raro se me hace! :D.
Hoy domingo estamos en casa de Luis y Paula, porque estamos haciendo de
dogsitters de Nevita. Las vistas desde su comedor son brutales. Podría pasarme horas mirando por la ventana. Aunque supongo que a todo se debe acostumbrar uno...