Pues ya estamos otra vez por las antípodas. Han sido 14 días intensos, que nos han servido para cargar las pilas con risas, abrazos, achuchones, cerveza, tortilla, jamón, paella, vino a las 9 de la mañana en el aeropuerto (¡qué grandes sois!) queso manchego... pero sobretodo con mucho mucho amor (ay! qué ñoña). Han habido churros a las 7 de la mañana en Avinyó, espantás del jefazo, reencuentros increíbles, mucho cachondeo con los regalos imposibles de Eri, discusiones laborales, cenas y comidas familiares viendo crecer a los pequeños, alguna noticia muy triste, galletas caseras riquísimas de naranja y chocolate, té moruno y charlas en la mejor compañía, agua con gas y café, Federicas y regalos horribles, tarjetas púrpuras, barbacoas, maratones de películas hasta las mil, bang! de estrangis en horas laborales... en fin! que, ha habido de todo, y en balance ha sido genial. Si es lo que siempre os digo, para que Sydney fuese perfecto faltáis vosotrxs!
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| Ja, ja...menuda bienvenida! Qué genial. Falta el fotografo! ;p |
