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| Contemplando Sydney en Watsons Bay ;D |
Pues justo ahora me dice Jordi que sus padres ya han aterrizado en Barcelona. Y parece que todo ha ido bien. Hace mucha ilusión que visiten los amigos, pero la familia es
especial: es genial poder enseñar a los padres sitios nuevos y tan
diferentes... Además de que te mimen y te hagan comiditas caseras
(macarrones, paellita, tortilla de patatas...) Ay! Que ganas de que llegune ya los mios Esto es lo peor de estar aquí: lo lejos
que estamos y cuanto se echan de menos los olores, los abrazos, e
incluso las broncas familiares. Con los padres de Jordi el ritmo ha sido
tranquilo, pero hemos podido ver y hacer muchas cosas.Y aunque
parezca mentira, después de más de un año aún seguimos descubriendo
cosas nuevas! Por fin probamos los famosos helados del
Messina. Bueno, en realidad ya los habíamos comido en el Sydney Festival, pero aún no lo habíamos hecho en la heladería de Surry Hills. Tuvimos que hacer un poquito de cola, pero valió la pena. La fama es merecida. Están buenísimos: el padre de Jordi hizo uno clásico de limón, super ácido; su madre, de chocolate negro fondant que no es que estuviera bueno, estaba lo siguiente; Jordi uno "ligerito", de donut y crema de cacahuete (que vicio que tiene con la crema de cacahuete, madre mia!); y yo de frambuesas con trozos de chocolate negro, frambuesas secas y trozos de nube :D Y habían millones de sabores diferentes, y para ser Sydney, nada caro: una bola pequeña 3 dolares (unos 2 euros).